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Los lugares que fuimos.

A veces me parece
que vivo en Brooklyn
y que el tren jota pasará muy cerca de la ventana.

O que me apresuro
por la calle empedrada
de mi viejo barrio
santiaguero,
camino al colegio,
porque se me hace tarde para la clase de dibujo.

O que el estacionamiento subterráneo
guarda un espacio para mi vehículo,
que llega chorreando
los caños de la última lluvia.

Todavía veo aquellos pasajeros
que iban y venían
todas las mañanas
por el parque de los chachases,
o los niños que comían huevos salcochados
en la frontera con Haití.
Viajo por la carretera oscura entre Albany y Nueva York.

Los lugares que nos afectan
viven en nosotros,
aunque nosotros
no estemos en ellos.

Y no tengo más
que estacionarme
unos minutos
frente al último edificio en que vivimos,
a preguntarme
si todavía hay una plaga de cucarachas
en el segundo piso,
o si el amistoso vecino
deja revistas viejas
frente a mi puerta –
si no es que murió.

Nosotros,
los migrantes,
andamos esparcidos por el mundo.

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5 comentarios

  1. Víctor Manuel
    Víctor Manuel noviembre 24, 2012

    Gracias a todos por sus comentarios. Manuela, estoy bien. Solamente que rompiendo la rutina en mis vacaciones, y eso limita mi acceso al internet.

  2. Manuela
    Manuela noviembre 24, 2012

    Bueno, ya veo que la nostalgia y la poesía son dos aldabones que llaman a más de una puerta. Muy bonita y con mucho sentimiento.

    Hace tiempo que no sé de ti ¿Todo bien?.

  3. Joselu
    Joselu noviembre 24, 2012

    Mezcla de lugares y situaciones llenas de sugerencias. El migrante tiene una carga dura por delante pero también bien aprovechada le permite vivir en varios mundos. Unos encajan con otros siempre de alguna manera. Al final siempre hay una historia.

  4. K.
    K. noviembre 24, 2012

    Bravo!!!!
    Yo, sin moverme demasiado, me siento así. Bello…

  5. Martha Isabel Arana
    Martha Isabel Arana noviembre 24, 2012

    Muy hermoso poema. Me identifiqué plenamente. Algunas veces estoy en la sierra, otras en un mundo completamente diferente.

    He visto las fotos de tu esposa, muy bonito trabajo. La fotografía es un arte que me llama, sobretodo cada vez que veo esos atardeceres tan espectaculares que gozamos aquí en Orlando.

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