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Verne y la velocidad.

Si Julio Verne escribiera hoy, daría su vuelta al mundo en cuestión de horas.

Leer su «Vuelta al mundo en ochenta días» –en su tiempo una novela de acción– es comprobar desde nuestro siglo veintiuno cuán rápida es la vida de hoy. Nos hemos acelerado al punto de que estas letras viajan de hemisferio a hemisferio en cuestión de segundos.

Como decía de paso uno de los personajes de la novela: “La Tierra ha empequeñecido”.

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7 comentarios

  1. Víctor Manuel
    Víctor Manuel noviembre 24, 2012

    Hola amigos…

    Isidro — Verne es un narrador interesante. Parece que no dice nada a veces, pero te deja con una sensación y tú mismo no sabes lo que es.

    Mario — Parece que todo depende de la perspectiva. Espero que el libro no te defraude.

  2. mherrero
    mherrero noviembre 24, 2012

    Hola Victor,

    Todavía el mundo es muy grande, yo tarde 14 días en llegar a tu blog.
    Acabo de descubrir que una Librería de Argentina puede importar tu libro "Morir soñando". En cuanto lo tenga en mi poder y lo haya leído te comento lo que me dijo.

    Saludos desde Córdoba, Argentina.

    Mario Antonio Herrero Machado

  3. Isidro
    Isidro noviembre 24, 2012

    Verne es uno de mis favoritos, y sobre lo que comentas. Tal vez no ha dejado de ser inmenso, de hecho. Pero por la facilidad y velocidad con la que lo vamos conociendo da la impresión de ser pequeño en apariencia.

    ¡Muchos Saludos!

  4. Víctor Manuel
    Víctor Manuel noviembre 24, 2012

    Saludos… Gracias por seguir "dándome la vuelta". Sé que he estado un poco ausente.

    Jonás — ¿seguirá esta aceleración?

    J. Ubeda — Sí. La perspectiva cambia con los años, pero en este caso la movilidad y la comunicación se añaden a ello. Somos el futuro que Verne soñó, ¿y ahora qué?

    Manuela — Todo va bien. Estoy escribiendo, pero a paso — o teclado– lento. Siempre es así: uno arranca con muchísimos bríos, luego cuesta sostenerse, y después de subir la cuesta, la bajada vuelve a ser precipitosa.

  5. El Bosco
    El Bosco noviembre 24, 2012

    Y qué razón llevas. Da miedo pararse a pensar en estas cosas pero, a la vez, es algo muy hermoso.
    ¿Cómo va todo?. Tengo curiosidad tremenda por ver cómo va lo último que estabas escribiendo.
    Abrazos

  6. J. Úbeda
    J. Úbeda noviembre 24, 2012

    Muy cierto. A veces también se tiene esa misma impresión cuando se regresa a un lugar no visto desde la infancia. El contraste entre el recuerdo y la impresión nueva suele mostrarnos que las cosas, frente a nuestro recuerdo de ellas, son mucho más pequeñas en realidad.

    ¡Saludos!

  7. Jonás
    Jonás noviembre 24, 2012

    Te remito en décimas de segundo estas palabras a través de un mundo que antaño nos pareció inmenso y ahora nos resulta cada vez más pequeño. Recuerdo mi concepción en la niñez del mundo. Era gigantesco y misterioso. Hoy, como comentas, sigue siendo misterioso pero está todo rápidamente inteconectado y está todo a la vuelta de la esquina. Buena relación con la novela de Julio Verne que leímos en nuestra adolescencia.

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