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Categoría: América

Lo real maravilloso en una esquina

Una noche cualquiera se propagaba un rumor por las calles del barrio que hizo que un buen grupo de nosotros, algunos descalzos y sin camisa en esa vida desnuda del Caribe, termináramos en la esquina que era punto de congregación porque allí se encontraba el poste de luz. Un hombre desconocido y de extraño aspecto, con su piel descolorida y su pelo crespo enrojecido en una tierra de mestizaje, capturaba la atención de los que llegábamos: varones casi todos entre la niñez y la adolescencia, años vividos en esas mismas calles donde no había nada más que ver que las casas construídas hasta todas las orillas de las propiedades y el colorido de los marchantes que pregonaban verduras y maní tostado. El hombre decía que era galipote, uno de esos seres que en las noches de apagones habitaban las esquinas más remotas. Eran criaturas malignas que se transformaban en grandes perros peludos y de dientes afilados, o en murciélagos gigantes y gelatinosos, o en búhos de grandes ojos amarillos, y que salían a la caza de jovencitas que anduvieran en la oscuridad para hacerlas suyas y devorarlas. El galipote no había sido para mí más que un ser hecho de palabras e imaginación, pero todo el mundo que existía más allá de esos senderos estaba hecho de lo mismo: igual que nuestra historia y que los sueños; tal y como los relatos que nos llegaban de los que se habían ido a una ciudad lejana, blanca y fría; también como…

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Las paredes de San Agustín

Pocos estadounidenses saben que se hablaba español en la primera ciudad de su territorio. Antes de que existiera lo que hoy llamamos Estados Unidos los navegantes españoles llegaron a la costa atlántica de la península a la que Juan Ponce de León bautizó con el eufemismo de Florida en 1513. Décadas mas tarde, Pedro Menéndez de Aviles fundaría la primera colonia española en agosto de 1565, nombrándola San Agustín en honor al día del santo en que arribó con su catolicismo y planes expansionistas. Los accidentes de la historia y las dificultades que enfrentaba la corona española en mantener su dominio llevarían al abandono de la colonia, hasta su venta a Estados Unidos unos dos siglos después. San Agustín es hoy una ciudad anglosajona con rasgos españoles. Al recorrer las viejas calles de San Agustín uno puede ver la conquista desde el punto de vista de los conquistadores — aunque quede claro que ellos fueron, después de todo, invasores. ¿Quiénes fueron estos hombres que vinieron al pantano infectado de mosquitos que era la tierra floridana? ¿Qué los empujaba? ¿Era la ambición? ¿O había también en ellos un deseo de aventura y, quizás, un buen toque de locura? Eran soldados, sacerdotes, marineros, negociantes, violadores y ladrones. Eran hombres, y luego mujeres, comunes. Incluían a aquellos que buscaban riquezas tanto como a los que deseaban un escape. Hay que ver las condiciones de vida de la época para entender que conquistar tierras no es como ir de paseo. Estos colonizadores llegaban a…

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