Hay muchas cosas en la vida que no se pueden controlar, entre ellas ese gran vacío que llamamos futuro. ¿Por qué ocuparse de ellas si están fuera de la propia esfera de acción? Tanto desear como rechazar lo que no se puede poseer o impedir es generar frustraciones. Tiene sentido contemplar las consecuencias de las propias acciones antes de irse por un camino, pero una vez escogido hay que pagar el precio. Estos consejos de sentido común los he encontrado en una interpretación de las enseñanzas de Epícteto, un filósofo griego de los que pertenecían a la escuela del estoicismo a principios del primer milenio de la era común. Me ha sorprendido la lectura porque la noción generalizada del estoicismo es una caricatura de personas reprimidas y de gran tolerancia al sufrimiento. Es cierto que en su propuesta hacia una vida virtuosa y desapasionada Epícteto y los estoicos se alejan de la conducta impulsiva, pero eso es en busca de un propósito que le sería común a cualquier profeta de la autoayuda: la felicidad. Se me ocurre que, de vivir Epícteto en nuestros días, y de poner un buen plan de promoción para sus ideas, sería un hombre muy afortunado. Hay un gran mercado para ese tipo de libros que prometen solucionar los conflictos y la angustia del diario vivir, particularmente si se dividen en un número específico de claves o pasos. Epícteto me parece una alternativa para quienes no apetecen a los gurúes de moda pero entienden que hay…
1 comentarioCategoría: autoayuda
Tú puedes tener la vida que quieres, siempre y cuando lo que quieres no viole las leyes de la física ni del país donde vives. Crea tu propio futuro, aunque el futuro no existe. Sé quien quieres ser, y acepta las consecuencias, porque siempre las habrá. Elimina los obstáculos mentales, bórralos de tu mente, y cuando se presenten en tu camino haz de cuenta que no existen. No culpes a otros de tus males, porque todo el mundo es inocente, menos tú (por tu culpa, por tu culpa, por tu gran culpa). Deja de quejarte y toma las riendas de tu vida, porque el éxito no permite que aceptes tus debilidades ni que te desahogues. Ámate como eres, pero solamente después de que te quites de encima todas estas imperfecciones que te obstaculizan. Respira hondo. No te identifiques con los problemas, porque ser irresponsable te proveerá gran alivio. ¿A qué le das tu energía? Eres puro ser (bueno, y también huesos, músculos, tejidos, reacciones químicas). Deja que tu vida surja espontáneamente. No hagas planes de nada y el presente se revelará ante ti, aunque eso signifique que se te olvide terminar tus proyectos. Tú eres perfección como eres. No tienes que hacer nada. No tienes que buscar nada. Mírate a ti mismo ahora, pero arregla estas dos o tres cositas que te impiden la iluminación. Es decir, cambia quien eres. Y por si acaso nada de eso funciona: Un día de estos te vas a morir. Gracias por visitar Libro…
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