Juan Dicent, alias Dino Bonao, en la Corte del Bronx. Foto cortesía del autor. Loco, déjame contarte una vaina. Este blog que se llama “blogworkorange”, título obviamente derivado de la novela, me llamó la atención hace unos años, por dos razones. Estaba bien escrito. Tal vez no en el sentido de la Real Academia, you know, pero sí de la real lengua que se habla en muchas partes del Bronx. Además, el autor parecía estar hablando solo, no como un esquizo sino en el sentido de que no le importaba si tú le parabas bola o no, algo poco característico en estos medios. Seguía escribiendo estos relatos que parecían mezclas de ficción y cotidianidad. Me dije: Este tiguere hay que leerlo. El año antepasado publicó su libro de relatos Winterness y, como ya me lo había propuesto, bajé la versión digital en cuanto supe que estaba disponible. Me cayó bien tener el libro porque pasé varias horas del vórtice polar de estas semanas leyéndolo y riéndome con él de sus personajes, mayormente dominicanos, like you and me, my friend, viviendo en esta jodía nevera que llamamos Nueva York. No es que los relatos de Juan Dicent — que también usa el seudónimo Dino Bonao — sean simples chistes ni mucho menos. Lo que pasa es que a veces uno reconoce estos personajes tragicómicos, como el tío que jamás en su vida se ha puesto jeans, o las tías que se pasan llamándose de un estado a otro para ver qué está…
13 comentariosCategoría: bilinguismo
He querido decir antes que, como lo expresaría el poeta, me habitan dos lenguas y que muchas veces me encuentro ante ese sendero en que debo escoger, o una de ellas me escoge a mí. A veces al llegarme la intención de narrar me salen palabras que adquirí en la segunda mitad de mi vida. Cuando eso pasa me dejo llevar y escribo en inglés. Aviso porque ya es hora de que comience a mostrar algunas de esas creaciones, o recreaciones, y creo que lo haré con mayor frecuencia aunque todavía no sepa exactamente por que medios. Esto no significa que vaya a dejar de escribir en español. Simplemente no puedo, a menos que me extirpen primero buena parte del cerebro, y quién sabrá que más. Pero aviso para aquellos de ustedes que conocen los dos idiomas. La primera publicación en inglés viene ya en cuestión días, aunque se trata de un texto conocido. Preparé un fragmento de mi novela La vida pasajera, que ya había publicado antes como “La caminata de Plinio”, para su lectura en inglés. En otras palabras me traduje a mí mismo, aunque al hacerlo tuve que encontrar nuevas maneras de decir lo mismo y, por lo tanto, fue como si escribiera el relato nueva vez. Respondí al llamado de Popshot Magazine, una revista en Londres que combina nuevas voces de la poesía y narrativa con ilustraciones, y envié el cuento que titulé “Plinio’s Walk” sin saber qué esperar. El escrito resultó entre los seleccionados para…
Dejar un comentario“Ts’ui Pên diría una vez: ‘Me retiro a escribir un libro’. Y otra: ‘Me retiro a construir un laberinto’. Todos imaginaron dos obras; nadie pensó que libro y laberinto eran un solo objeto”. Jorge Luis Borges, «El jardín de senderos que se bifurcan». Tengo dos mentes, separadas no siempre por el contenido de sus pensamientos sino por la infraestructura gramática en la que estos fluyen. Una piensa en español y la otra en inglés. Una lengua responde al orden de sustantivo y adjetivo – “La Casa Blanca” – y la otra pone el adjetivo, o sea la descripción de las cosas, por delante y se traga los puntos entre las comillas: “The White House.” El idioma español ofrece multitud de conjugaciones, variando para cada pronombre y por cada tiempo. Recuerdo esas odiosas lecciones de memorización gramática para aprender siete formas de tiempos simples y siete formas de tiempos compuestos, más una forma imperativa. Requería un exceso de repetición aprender las variaciones desde el indicativo hasta los pluscuamperfectos, pero qué maravilloso poder decir luego: yo amo, yo amaba, yo amé, yo amaré, yo amaría, que yo ame, que yo amara (o que yo amase), y esto sin incluir los tiempos compuestos. ¿Quién dijo que se ama – presente de indicativo – una sola vez en la vida? En inglés, por supuesto, hay tiempos, pero se usa cantidad de verbos auxiliares — “will, could, would, should have loved” — para determinar posibilidades sin trastornar mucho los verbos. “Love” y “loved” serían las…
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