Sucedió más o menos a inicios del año 2009. Las hordas que llenaban de letras, oraciones y párrafos las redes se fueron esfumando hasta que el silencio fue tan ensordecedor que hicieron que se cumpliera aquella declaración tecno-apocalíptica del periodista y escritor Hernán Casciari cuando afirmaba que moriría “la noción de que un blog es un género” significando ello que ser “bloguero” dejaría de ser algo que estaría de moda. Los que tal vez por apego, confusión, rezago o testarudez (o una combinación de todos esos factores) seguíamos en estos espacios donde se puede compartir mucho más que los 140 caracteres de Twitter y las actualizaciones de estado de Facebook y Google Plus (o las instantáneas de Instagram y los textos fantasmas de Snapchat y otras diversiones por el estilo) pudimos ver cómo se acababa aquella tendencia de publicar un blog simplemente porque sí, porque se podía: de “blogueros” que todos los días publicaban algo, cualquier cosa, y luego se iban a comentar sin leer las notas de los demás solamente porque buscaban “visitantes”. Aquí nos quedamos, cada vez con menor número pero tal vez con mayor fidelidad de unos cuantos, los que desde el principio veíamos la promesa de publicación de contenido propio y buscábamos un verdadero intercambio de ideas, cuestiones y voces en las notas (siempre digo “notas” porque nunca he querido aceptar ese anglicismo horripilante de “entradas” que nos impuso el medio) de nuestros blogs (a contraposición de lo anterior, nunca me gustó la traducción a bitácoras,…
8 comentariosHome » blogósfera
Categoría: blogósfera
La socialización de los blogs
No reparé en ello hasta que una amiga comentó de las nuevas funcionalidades de los blogs. Cada vez se van convirtiendo más en redes sociales y menos en espacios para el ejercicio de la escritura y lectura en base a intereses comunes. Si bien es cierto que, desde sus inicios, la blogósfera ha sido un lugar de intercambio, esa interactividad se daba en su mayor parte a través de las secciones de comentarios, un acercamiento que en condiciones idóneas ocurre después de la lectura. Ahora podemos tener seguidores aunque no nos lean. Y podemos seguir a otros aunque no les leamos. Puede que lo hagamos simplemente por el hecho de que hay un impulso, tal vez natural, a ser recíprocos con quien hace un gesto de amistad — nos importe o no lo que escribe. Al ver esto, poco a poco estoy retrocediendo de todo ello. La socialización artificial corrompe el propósito primordial de la publicación independiente. Con las nuevas redes se aumenta el tráfico, tal vez el rango de búsqueda y con buena astucia la aparente popularidad cibernética, sin que ello signifique mucho en la calidad de esas relaciones. Nada de ello es necesario para tener un buen blog. Al fin y al cabo, los buenos amigos siempre saben dónde encontrarse. Gracias por visitar Libro Abierto. Para subscribirse a futuras publicaciones, escríbanos a libroabierto@vmramos.com.
Dejar un comentario