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Categoría: español

Crítica de la tilde diacrítica

Acababa de terminar yo de revisar una colección de cuentos en español en que me aseguraba, entre otras cosas, de que las tildes estuvieran bien puestas, cuando me enteré por el titular que circuló en los medios de que la Real Academia de la Lengua Española despenalizaba el uso del acento diacrítico en palabras como el adverbio “sólo” y en los pronombres demostrativos.

Aquella noticia me hizo recordar conversaciones que tuve con otros que hilamos palabras y oraciones en la lengua de Cervantes, García Márquez, Fuentes y Cortázar (por poner algunos ejemplos) cuando se anunció el cambio de regla en 2010, unos que defendíamos el uso de esas tildes para distinguir entre distintos usos de la misma palabra y otros, los menos, que estaban a gusto con eliminarlas en esos casos.

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Senderos de palabras que se bifurcan

“Ts’ui Pên diría una vez: ‘Me retiro a escribir un libro’. Y otra: ‘Me retiro a construir un laberinto’. Todos imaginaron dos obras; nadie pensó que libro y laberinto eran un solo objeto”. Jorge Luis Borges, «El jardín de senderos que se bifurcan». Tengo dos mentes, separadas no siempre por el contenido de sus pensamientos sino por la infraestructura gramática en la que estos fluyen. Una piensa en español y la otra en inglés. Una lengua responde al orden de sustantivo y adjetivo – “La Casa Blanca” – y la otra pone el adjetivo, o sea la descripción de las cosas, por delante y se traga los puntos entre las comillas: “The White House.” El idioma español ofrece multitud de conjugaciones, variando para cada pronombre y por cada tiempo. Recuerdo esas odiosas lecciones de memorización gramática para aprender siete formas de tiempos simples y siete formas de tiempos compuestos, más una forma imperativa. Requería un exceso de repetición aprender las variaciones desde el indicativo hasta los pluscuamperfectos, pero qué maravilloso poder decir luego: yo amo, yo amaba, yo amé, yo amaré, yo amaría, que yo ame, que yo amara (o que yo amase), y esto sin incluir los tiempos compuestos. ¿Quién dijo que se ama – presente de indicativo – una sola vez en la vida? En inglés, por supuesto, hay tiempos, pero se usa cantidad de verbos auxiliares — “will, could, would, should have loved” — para determinar posibilidades sin trastornar mucho los verbos. “Love” y “loved” serían las…

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Nosotros también soñamos

Imagen de http://www.flickr.com/photos/amamosespanol/ Hace más de una semana que se anunció el resultado de la convocatoria del Primer Certamen Literario de la Academia Norteamericana de la Lengua Española, pero todavía no sé exactamente cómo reaccionar. Lo que sí puedo decir es que siento mucho agradecimiento por la oportunidad que esto significa para mí y por la importancia de estas iniciativas para otros que, como yo, afanan en el anonimato por plasmar una visión de la realidad. No hay dudas de que en el mundo hispano, y en el destierro lingüístico de Estados Unidos en particular, faltan espacios para que los nuevos escritores lleguen a un público. No sé a quién culpar por ello, pero sospecho que todos tenemos parte en este asunto, por aquello de la oferta y la demanda. Se hace fácil recurrir a pasatiempos menos exigentes que la literatura y por ende creamos la percepción, que retroalimenta la realidad, de que ya no leemos. Pero esa idea me parece incorrecta y están los fenómenos de grandes ventas en libros para comprobarlo. No se debería limitar a fenómenos de ventas que haya mayor propagación de este mundo de ideas y posibilidades que es la literatura – y del cual se nutren los mismos medios audiovisuales que acaparan la atención. Y es por ello que los certámenes que aprueban y promueven una obra cobran especial importancia. En el mundo de los libros en español parecen la vía más factible para iniciarse y exponerse al juicio de un público. Este certamen…

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Academia Norteamericana de la Lengua Española declara mi novela «La vida pasajera» ganadora de su Primer Certamen Literario en Estados Unidos

Este es el comunicado de prensa que emitió hoy la ANLE: VICTOR MANUEL RAMOS GANA EL PRIMER CERTAMEN LITERARIODE LA ACADEMIA NORTEAMERICANA DE LA LENGUA ESPAÑOLA NUEVA YORK (23/6/2010) Víctor Manuel Ramos, escritor y periodista dominicano residente en Orlando (Florida), fue proclamado ganador del Primer Certamen Literario de la Academia Norteamericana de la Lengua Española (ANLE). El jurado, compuesto por Rolando Hinojosa Smith, Víctor Fuentes y Mariela Gutiérrez, falló, por unanimidad, en favor de la novela La vida pasajera, que había presentado el autor con el seudónimo “Alvar de Marién”. El director de la ANLE, Gerardo Piña-Rosales, anunció el fallo del Certamen ― cuyo tema era “La experiencia inmigratoria en Estados Unidos” ― y recordó que la Academia había instituido el premio conjuntamente con la Fundación Instituto Castellano y Leonés de la Lengua de Burgos, España, “para reconocer el talento de los escritores que escriben en español en Estados Unidos”. El coordinador del certamen, Jorge Ignacio Covarrubias, secretario de la ANLE, anunció que el premio se otorgará en un acto público en el mes de octubre, en cuya ocasión se anunciarán las bases del segundo certamen literario de la Academia. “Tanto el aspecto formal como la caracterización de personajes de La vida pasajera convencen al lector. La novela merece más de una lectura”, declaró Hinojosa-Smith, uno de los mejores novelistas chicanos, recientemente presentado por la ANLE para el Premio Cervantes. A juicio de Mariela Gutiérrez, la obra de Ramos “es una excelente novela, con una sólida estructura y un estilo…

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Las paredes de San Agustín

Pocos estadounidenses saben que se hablaba español en la primera ciudad de su territorio. Antes de que existiera lo que hoy llamamos Estados Unidos los navegantes españoles llegaron a la costa atlántica de la península a la que Juan Ponce de León bautizó con el eufemismo de Florida en 1513. Décadas mas tarde, Pedro Menéndez de Aviles fundaría la primera colonia española en agosto de 1565, nombrándola San Agustín en honor al día del santo en que arribó con su catolicismo y planes expansionistas. Los accidentes de la historia y las dificultades que enfrentaba la corona española en mantener su dominio llevarían al abandono de la colonia, hasta su venta a Estados Unidos unos dos siglos después. San Agustín es hoy una ciudad anglosajona con rasgos españoles. Al recorrer las viejas calles de San Agustín uno puede ver la conquista desde el punto de vista de los conquistadores — aunque quede claro que ellos fueron, después de todo, invasores. ¿Quiénes fueron estos hombres que vinieron al pantano infectado de mosquitos que era la tierra floridana? ¿Qué los empujaba? ¿Era la ambición? ¿O había también en ellos un deseo de aventura y, quizás, un buen toque de locura? Eran soldados, sacerdotes, marineros, negociantes, violadores y ladrones. Eran hombres, y luego mujeres, comunes. Incluían a aquellos que buscaban riquezas tanto como a los que deseaban un escape. Hay que ver las condiciones de vida de la época para entender que conquistar tierras no es como ir de paseo. Estos colonizadores llegaban a…

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