Era cuestión de tiempo que los libros dieran el salto a la era digital, y abrieran así una nueva era para la distribución de ideas, historias e información. Ese salto ya se dio, aunque no haya trascendido del todo a la cultura popular, con la creación de lectores electrónicos como el Kindle de Amazon, el Cybook de Bookeen, o el Reader Digital de Sony. Es una tecnología en pañales, pero prometedora que de seguro atraerá pronto a los amantes de la lectura y será para los libros, revistas y periódicos lo que fue el I-Pod para la diseminación de música popular. En términos generales, estos aparatos son del tamaño y peso de un libro en rústica, pero ofrecen la posibilidad de guardar cientos y miles de libros, que se adquieren de las tiendas de libros electrónicos sin necesidad de conectarse a computadoras ni a internet. Usan una tecnología similar a los teléfonos móviles. Y ofrecen unas pantallas que no son como los monitores de las computadoras típicas, sino que imitan la experiencia del papel: significando esto, por ejemplo, que no proyectan luz y deben leerse en un lugar iluminado como si fueran libros comunes y corrientes. No entraré en detalles técnicos que desconozco. Para eso están los tecnófilos del mundo. Pero para los que leemos y escribimos esta es una buena noticia. Permitirá que los lectores en serie llevemos toda una biblioteca en el espacio que antes ocupaba un libro y liberará al contenido de la forma para quienes buscan…
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Los ejecutivos de los diarios, emisoras de radio y cadenas de televisión se han dado cuenta de la revolución digital que se gesta con la propagación de las nuevas tecnologías. Millones de personas en todo el mundo tienen acceso a computadoras y a la red de internet. Otros tantos tienen cámaras fotográficas, videocámaras y grabadoras de audio que procesan y archivan sus datos en formato digital. Muchos otros tienen la disponibilidad y el deseo de escribir, editar y conceptualizar los datos digitales. Es por eso que hay una tendencia en los medios a solicitar que el público envíe su contenido. Todo ello es parte del impacto que ha tenido el surgimiento del internet en más o menos la última década. El concepto de editar y propagar información por computadora ha trascendido hasta los medios tradicionales, que se sienten amenazados por la ola de alternativas. Hay blogs que compiten con los mejores periódicos en áreas especializadas. Muchos de los videos de zonas de desastres y noticias de último minuto aparecen primero o simultáneamente en lugares como YouTube. Cualquiera con un micrófono y un programa que se obtiene gratuitamente puede producir un podcast, el equivalente de un programa de radio diseminado por nuevos canales. Una sola persona con la disposición, los medios y el talento puede generar los tres tipos de contenido y propagarlos a miles, o hasta millones, de personas. Esta nueva realidad es una verdadera amenaza para quienes tenían el monopolio de la información. Tomemos el ejemplo de Yahoo! al…
2 comentariosEl columnista estadounidense Thomas L. Friedman adoptó en un libro reciente la metáfora de que “el mundo es plano” para explicar la transformación que trae la globalización. En su fascinante libro del mismo título, él explica que el acceso del ciudadano común a las redes cibernéticas allana el camino a la competencia — aplanando el mundo. Aunque Friedman se refiere sobre todo a intereses económicos, el asunto nos atañe a todos, y nos convendría hacernos la pregunta de dónde encajamos nosotros, como individuos, en este mundo globalizado. Es decir, ¿de qué manera podemos adaptar nuestras capacidades y talentos a un mundo donde la información fluye instantáneamente de hemisferio a hemisferio? ¿Cómo nos afectará esta aceleración y apertura del mercado global? En primera instancia, uno pensaría que la existencia de estas redes es buena para los escritores y artistas de todo tipo — ahora capaces de dar a conocer sus creaciones alrededor del mundo con un presupuesto mínimo. Pero no es del todo así, porque se da un fenómeno curioso. Para poner un ejemplo acorde a mi interés: Escribe el que escribe y escribe el que no escribía, y casi ninguno lee, pues todos queremos que nos lean. El aumento de acceso a los medios, aumenta el ruido y el hastío, haciendo que sea más difícil encontrar la aguja en el pajar. ¿Entonces qué? Yo digo que aún así existe un lugar en estos medios para el quehacer literario y otros aspectos del arte, pero que al contrario de ese aparente…
Dejar un comentarioNo hace muchos años que se hablaba del medio informativo del futuro como una fantasía. Se hacían reportajes especulativos en los que se veía algún individuo del futuro, sentado en el largo sillón de alguna cómoda mansión ultramoderna, a la vez que seleccionaba y leía las noticias que le interesaban a través de la pantalla de su televisor. Se hablaba de la desaparición de los medios en papel y por lo menos en algunos sentidos de la convergencia de lo audiovisual con lo escrito. No se entraba en muchos detalles, porque nadie se ocupaba de pensar cómo sucedería esa evolución de medios. Ya vivimos en el futuro y, de la noche a la mañana en términos relativos, ese medio informativo existe. El siglo que apenas comienza es el escenario de la revolución digital que arrancó en la década de los noventa y ya no es descabellado decir que hay una gran transformación en curso — y que constituye nada menos que el desmantelamiento del denominado “cuarto poder” para que surja algo nuevo y desconocido. Este es el siglo en que los periódicos perderán su gran esfera de influencia. Este es el siglo en que los noticieros de radio y televisión se harán obsoletos. Este es el siglo de la noticia inmediata. Y, como suele suceder, las innovaciones vienen de las fuentes menos esperadas — y no de la misma industria de la información de la que se hubiera anticipado que estaba mejor posicionada para el cambio. Los líderes en este…
Dejar un comentarioMuchos de los grandes movimientos sociales (no me gusta la palabra revolución en este contexto) que surgieron de avances tecnológicos empezaron en silencio, entre algunos locos que vieron el potencial de algún sendero (tampoco me gusta esta palabra por el mal sentido que le dieron algunos locos marxistas) aún sin trillar. Porque es solamente en los senderos sin trillar que hay potencial.
Sucedió eso con la mecanización de tareas rutinarias, con la invención de aparatos para escribir (este es el inventito que quiero destacar como antecesor de los nuevos), con la transportación motorizada, con las telecomunicaciones y, recientemente, con el internet. Hace apenas diez años desde que irrumpió el internet, causó cierto furor, perdió un poco su brillo de novedad, y pasó a ser un medio más de los que ya existen para que nos comuniquemos, o nos incomuniquemos. Y a tan sólo una década, este medio (del que ya se apoderaron varias corporaciones para fines promocionales) se va transformando en otra cosa, con el advenimiento de mejorías simples en programación que permiten el uso a cualquier persona de alfabetización básica.
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