Press "Enter" to skip to content

Categoría: lectura

Rilke sobre los rieles

Sentarse en el tren con demasiados pensamientos en la cabeza y ceder, palabra por palabra, a las imágenes tan simples que parecen ciertas de una poesía. Allá a lo lejos espera la muerte al final de un túnel. O eso dicen. El que escribe propone dedicar su vida al deseo y a protestar el dolor, y el que lee se da cuenta que de ninguna otra cosa trata todo lo que se ha escrito hasta entonces. Ni lo que se escribirá. Está enganchado. Este no entiende esta musicalidad, traducida del alemán de Rainer Maria Rilke, porque parece una serie de notas que existen aparte y que se suceden como una simple enumeración de cosas, sin que una expresión tenga que ver con la otra. El conjunto tiene una coherencia que se recibe a pesar de la traducción y sus vueltas. Estos son poemas viejos, antiguos, prehistóricos. Preceden la existencia del lector, y, más allá, la del poeta. Estoy leyendo en inglés, una traducción de Herter Norton, pero luego encuentro esta versión en español, muy diferente a la re-traducción literal que a mí se me ocurría. Otra vez huele el bosque,se ciernen las alondras, elevándosecon el cielo, que estaba pesado en nuestros hombros;cierto es que se veía por las ramas el díaqué vacío que estaba;pero tras de lluviosas tardes largasvienen las horas nuevas,soleadas de oro,huyendo de las cuales, en fachadas lejanas,todas las desgarradasventanas temerosas agitan sus batientes. El tren ha llegado a la estación de la avenida Jamaica en Queens, y…

2 comentarios

Letanía de un escritor cualquiera

Tú escribes porque quieres decir algo que sea verdadero y te pasas horas, días, semanas, quizás meses de tu vida, sentado frente a un teclado y poniendo una palabra detrás de la otra. Luego depuras el lenguaje en ese mundo narrativo de tu soledad y vas dándole forma a una expresión que para ti tiene sentido. Terminas y quieres compartir lo escrito, pero a la vez no quieres, porque te sueñas caminando completamente desnudo por una avenida llena de gente, tirando tus papeles a todos lados con escritos tuyos y se van como hojas marchitas que se lleva el viento. Has caminado tan lejos que ya no puedes regresar al punto de partida, a aquella tarde lluviosa de oraciones melosas. Descubres como cualquier escribidor — prefieres este vocablo profano — que la gente piensa que tiene mejores cosas que hacer que ponerse a leer. Hay un nuevo programa en la tele en que un hombre y una mujer primermundistas tratan de sobrevivir desnudos en la jungla y se mueren de hambre y de sed, y los bichos se los comen vivos, pero son ellos los que aprenden a comer gusanos. Los ves tiritando desnudos en la oscuridad de la noche mientras se tapan bajo unas ramas y se abrazan. La gente de privilegio es así. Les gusta sufrir a voluntad. Los más jóvenes no necesitan imaginar personajes cuando ellos pueden ser esos personajes en alguna realidad virtual que, sin ningún sentido de ironía, se empeña en parecer más real que…

13 comentarios

Argénida Romero, echando raíz en poesía

Leer es recrear lo escrito, sobre todo cuando se trata del lenguaje íntimo y muchas veces oscuro de la poesía. Por eso cuando uno lee y atribuye significados vale preguntarse si leyó lo que quiso decir la voz interna detrás de esas oraciones, o si leyó lo que uno quiso leer. Esto aún más cuando uno conoce a la persona que los escribió y esa lectura está marcada por la amistad. Hace años que trato con Argénida Romero, aunque no creo que hayamos pisado el mismo pedazo de tierra a la vez. De alguna manera nos encontramos por esos senderos comunes de las letras y los medios y nos hicimos amigos, como se puede ser amigos a través de largas distancias. Por eso creo ver algunos motivos tras sus versos, por lo que sé de ella y de sus intereses. Pero con la publicación de su poemario “Arraiga”, obra con la que se le declaró ganadora del Premio Joven de Poesía de la Feria Internacional del Libro de 2013 en Santo Domingo, República Dominicana, intenté leerla — más bien, releerla — como si no conociera su pensar. Encontré en el libro a una niña que nos mira, y sobre todo se mira a sí misma, desde el tiempo “cuando cantaban los grillos” y “la vida cabía en el jardín”. Encontré en sus palabras una lucha entre el ayer y la necesidad de encontrar un presente firme. En el poema que da título al libro parece que lo logra cuando su…

2 comentarios

Libros electrónicos: una apertura para nueva literatura a descuento

A mí desde un principio me pareció que el diseño de lectores de textos para la pantalla era un paso importante para la diseminación de las letras. La posibilidad de liberar el texto de la forma tradicional del libro me ha parecido una multiplicación del efecto Gutenberg, porque abre nuevos canales de distribución y facilita la publicación de todo tipo de libros. El elemento que faltaba era el puente que llevara a los lectores esos textos, que inicialmente flotaban huérfanos por las nuevas redes de Internet. En los últimos dos o tres años se ha acelerado el proceso de construir una estructura más sólida, tanto para que el autor ponga sus libros al alcance como para que los lectores descubran por búsqueda o afinidad esos textos que les pudieran interesar. Ha llegado el momento del libro electrónico. Como en todo salto hacia adelante, este fenómeno no es algo que dependiera de un factor aislado, sino de varios avances tecnológicos que coinciden y hasta compiten. El proceso de desarrollo de los lectores de libros electrónicos había sido lento en comparación a otras plataformas, como las que se han creado para distribución de música y video en la red. Algunos expresaban dudas de que el simple texto de los anticuados libros pudiera competir en un mundo mayormente audiovisual. Pero hace años que el fenómeno Amazon ha demostrado que hay espacio para los libros en la red. Fue precisamente esa compañía –entre las pioneras de venta de mercancías en Internet– que formuló el…

5 comentarios

La socialización de los blogs

No reparé en ello hasta que una amiga comentó de las nuevas funcionalidades de los blogs. Cada vez se van convirtiendo más en redes sociales y menos en espacios para el ejercicio de la escritura y lectura en base a intereses comunes. Si bien es cierto que, desde sus inicios, la blogósfera ha sido un lugar de intercambio, esa interactividad se daba en su mayor parte a través de las secciones de comentarios, un acercamiento que en condiciones idóneas ocurre después de la lectura. Ahora podemos tener seguidores aunque no nos lean. Y podemos seguir a otros aunque no les leamos. Puede que lo hagamos simplemente por el hecho de que hay un impulso, tal vez natural, a ser recíprocos con quien hace un gesto de amistad — nos importe o no lo que escribe. Al ver esto, poco a poco estoy retrocediendo de todo ello. La socialización artificial corrompe el propósito primordial de la publicación independiente. Con las nuevas redes se aumenta el tráfico, tal vez el rango de búsqueda y con buena astucia la aparente popularidad cibernética, sin que ello signifique mucho en la calidad de esas relaciones. Nada de ello es necesario para tener un buen blog. Al fin y al cabo, los buenos amigos siempre saben dónde encontrarse. Gracias por visitar Libro Abierto. Para subscribirse a futuras publicaciones, escríbanos a libroabierto@vmramos.com.

Dejar un comentario