Sucedió más o menos a inicios del año 2009. Las hordas que llenaban de letras, oraciones y párrafos las redes se fueron esfumando hasta que el silencio fue tan ensordecedor que hicieron que se cumpliera aquella declaración tecno-apocalíptica del periodista y escritor Hernán Casciari cuando afirmaba que moriría “la noción de que un blog es un género” significando ello que ser “bloguero” dejaría de ser algo que estaría de moda. Los que tal vez por apego, confusión, rezago o testarudez (o una combinación de todos esos factores) seguíamos en estos espacios donde se puede compartir mucho más que los 140 caracteres de Twitter y las actualizaciones de estado de Facebook y Google Plus (o las instantáneas de Instagram y los textos fantasmas de Snapchat y otras diversiones por el estilo) pudimos ver cómo se acababa aquella tendencia de publicar un blog simplemente porque sí, porque se podía: de “blogueros” que todos los días publicaban algo, cualquier cosa, y luego se iban a comentar sin leer las notas de los demás solamente porque buscaban “visitantes”. Aquí nos quedamos, cada vez con menor número pero tal vez con mayor fidelidad de unos cuantos, los que desde el principio veíamos la promesa de publicación de contenido propio y buscábamos un verdadero intercambio de ideas, cuestiones y voces en las notas (siempre digo “notas” porque nunca he querido aceptar ese anglicismo horripilante de “entradas” que nos impuso el medio) de nuestros blogs (a contraposición de lo anterior, nunca me gustó la traducción a bitácoras,…
8 comentariosCategoría: multimedios
Los ejecutivos de los diarios, emisoras de radio y cadenas de televisión se han dado cuenta de la revolución digital que se gesta con la propagación de las nuevas tecnologías. Millones de personas en todo el mundo tienen acceso a computadoras y a la red de internet. Otros tantos tienen cámaras fotográficas, videocámaras y grabadoras de audio que procesan y archivan sus datos en formato digital. Muchos otros tienen la disponibilidad y el deseo de escribir, editar y conceptualizar los datos digitales. Es por eso que hay una tendencia en los medios a solicitar que el público envíe su contenido. Todo ello es parte del impacto que ha tenido el surgimiento del internet en más o menos la última década. El concepto de editar y propagar información por computadora ha trascendido hasta los medios tradicionales, que se sienten amenazados por la ola de alternativas. Hay blogs que compiten con los mejores periódicos en áreas especializadas. Muchos de los videos de zonas de desastres y noticias de último minuto aparecen primero o simultáneamente en lugares como YouTube. Cualquiera con un micrófono y un programa que se obtiene gratuitamente puede producir un podcast, el equivalente de un programa de radio diseminado por nuevos canales. Una sola persona con la disposición, los medios y el talento puede generar los tres tipos de contenido y propagarlos a miles, o hasta millones, de personas. Esta nueva realidad es una verdadera amenaza para quienes tenían el monopolio de la información. Tomemos el ejemplo de Yahoo! al…
2 comentariosNo hace muchos años que se hablaba del medio informativo del futuro como una fantasía. Se hacían reportajes especulativos en los que se veía algún individuo del futuro, sentado en el largo sillón de alguna cómoda mansión ultramoderna, a la vez que seleccionaba y leía las noticias que le interesaban a través de la pantalla de su televisor. Se hablaba de la desaparición de los medios en papel y por lo menos en algunos sentidos de la convergencia de lo audiovisual con lo escrito. No se entraba en muchos detalles, porque nadie se ocupaba de pensar cómo sucedería esa evolución de medios. Ya vivimos en el futuro y, de la noche a la mañana en términos relativos, ese medio informativo existe. El siglo que apenas comienza es el escenario de la revolución digital que arrancó en la década de los noventa y ya no es descabellado decir que hay una gran transformación en curso — y que constituye nada menos que el desmantelamiento del denominado “cuarto poder” para que surja algo nuevo y desconocido. Este es el siglo en que los periódicos perderán su gran esfera de influencia. Este es el siglo en que los noticieros de radio y televisión se harán obsoletos. Este es el siglo de la noticia inmediata. Y, como suele suceder, las innovaciones vienen de las fuentes menos esperadas — y no de la misma industria de la información de la que se hubiera anticipado que estaba mejor posicionada para el cambio. Los líderes en este…
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