Press "Enter" to skip to content

Categoría: reseñas

Anna Karenina, o el triunfo de la desilusión

Contaba mi abuela que quien leyera la Biblia entera se volvería loco, y creo que se puede decir lo mismo de una novela de Leo Tolstói (o Leo Tolstoy, en su forma inglesa).

Este año empecé de nuevo desde las primeras páginas de Anna Karenina, que por lo menos en mi edición es un novelón de más de 800 páginas, y llegué al final a través del encerramiento de la primavera y los meses de pandemia por venir, según las variadas opciones de entretenimiento fuera de casa fueron clausuradas. Este fue un año que se prestó a estas largas ficciones del siglo diecinueve.

El conde Lev Nikoláyevich Tolstói  —ese era su nombre y en honor al estilo ruso habría que decirlo completo en segundas y terceras referencias, aunque sea para confundir— también se perdió y quizás enloqueció un poco escribiendo esta y otras novelas realistas.

2 comentarios

‘Ventanas’ hacia otras ventanas de Glenda Galán

Si te asomas a una ventana te encuentras ante una apertura mayor que la del espejo, aquella otra imagen recurrente en la literatura desde que Narciso se enamoró de su reflejo en la superficie del agua y enloqueció. Un espejo te devuelve una ilusión, pero una ventana se abre hacia otro mundo. Es el truco: las ventanas son buenas para mirar hacia afuera y hacia adentro. Siempre que te asomas a una crees que miras, pero no te das cuenta de que también eres mirado. ‘Ventanas’ de Glenda Galán Es un promisorio concepto este que se propone en el libro “Ventanas: Entrevistas de Glenda Galán a escritores latinoamericanos”. La entrevistadora nos mira y nosotros la miramos. Más allá del marco están los espacios que habitamos, los vacíos que encierran y lo que se insinúa en las sombras. Es este libro de Galán un deleite de voyeurismo literario donde podemos asomarnos al alféizar de cada autor –ya sea en Miami, Nueva York, Paris o Santo Domingo — y ver mucho o ver poco, adivinar o suponer, quizás entender algo nuevo, pero sobretodo quedarnos picados de curiosidad por lo que escriben. En este libro se encuentran voces e ideas multiformes, a veces complementarias y otras divergentes, de  creadores que sufren y gozan la común obsesión de escribir en una imaginaria urbe latinoamericana. El libro, complementado por las interpretaciones que son los retratos pintados de Jennie Santos, nos presenta rostros conocidos y por conocer desde el punto de vista de una dominicana en…

4 comentarios

Mareados sobre el Malcolm de Cortázar

La novela Los premios empieza con una promesa de trama, un viaje en el que un grupo de extraños abordará un crucero con destino incierto tras ganar un premio auspiciado por el gobierno. Podría pensar el lector en cualquier tipo de aventura que sucederá en ese trayecto, pero con cada página leída se va uno dando cuenta de que este barco no va para ninguna parte, aunque ya es muy tarde para regresar. No estamos hablando de cualquier escritor, sino de una de las lumbreras de la literatura latinoamericana (y de más allá) y cabe sospechar que no fue falta de dominio del oficio de escribir que llevó a Julio Cortázar a emprender un viaje sin destino en el que la falta de sucesos se convierte en el principal hecho, algo así como el motor de la no-acción. Los premios fue su primera novela publicada por allá en 1960. No lo niego. Maldije la hora en que me puse a leerla, porque esta novela era una trampa. Como señalé antes, era muy tarde, demasiado tarde, para dar marcha atrás cuando me di cuenta de que no pasaba nada y que el final no traería gran revelación. Esta era una excursión ficticia que se emprende en grupo donde después de escalar más de la mitad de una montaña, o en este caso navegar más de la mitad del viaje por un mar monótono, uno sabe que el regreso sería más tedioso (e incluso humillante) que proceder, aguantar y desembocar en mala…

7 comentarios

Romántico: un hombre y su guitarra cruzan fronteras

El tipo de documental que vale la pena ver es aquel que te informa a la vez que te hace sentir. Esto sucede con “Romántico”, un film del director Mark Becker que, sin tener que proclamarlo, va desde lo personal a lo social. Trata de la vida de un hombre — inmigrante indocumentado en Estados Unidos a quien la cámara sigue de regreso a su pueblo en Guanajuato, México. Cuando conocemos a Carmelo lo vemos ir de restaurante a restaurante, guitarra en mano, junto a su compañero de dúo – cantando esas canciones románticas y efusivas del repertorio latinoamericano. Carmelo regresa a México cuando la salud de su madre empeora y se queda allí, haciendo todas las peripecias necesarias para sobrevivir en un país tercermundista. Lo maravilloso de este documental, que se estrenó en 2005, es que nos envuelve en la vida de Carmelo, su familia y su pueblo y logra humanizar a lo que este hombre representa. Esto lo hace sin empujar alguna agenda política, aunque a la vez crea un nuevo entendimiento sobre estas personas al centro de una polémica internacional sobre las prácticas migratorias. Gracias por visitar Libro Abierto. Para subscribirse a futuras publicaciones, escríbanos a libroabierto@vmramos.com.

7 comentarios

El puente de palabras de Argénida Romero

Mudarse es como cruzar un puente que se desmorona a tus espaldas. No solamente cambias de lugar, sino de ser y te reinventas a la sombra de la nostalgia. Argénida Romero ofrece versos sobre esa experiencia en su primer libro de poesía. «Mudanzas» se lee fácilmente, aunque de seguro no se escribió con facilidad. Uno sospecha que hubo meses, incluso años, entre el verso inicial y los que cierran el libro, y que en ellos se muestra una experiencia de cambio, y “de sonridas fingidas,/ de lágrimas ausentes,/ de penas sin tiempo,/ de pasos sin camino,/ de amores sin destino” como ella escribe. Romero es de la nascente generación de escritores que se revelan, publican e interactúan a través de los nuevos medios. Sabemos de ella, por ejemplo, que busca alas en las palabras y que su vida se divide en el antes y después de la natal Venezuela y su migración a República Dominicana. Es periodista y no le gusta hablar de sí misma, pero no resiste el deseo de manifestar su voz. He leído su poesía con el doble interés de conocerla más y de experimentar con ella la transfiguración que ofrece el título del libro. Encontré en sus páginas a una Argénida Romero que es “vulnerable al beso” y que habla directamente a un “tú” desconocido sobre amores, despedidas y lo que inevitablemente queda de cada experiencia. Es una mujer que crece y que hace de ello un ejercicio poético. No hay duda ante su «Antítesis de…

5 comentarios